Detrás de la cámara
Antes de comprar otra cámara, acércate a una ventana
Un ejercicio sencillo para empezar: una persona, una ventana y unas cuantas fotos en el mismo sitio.

Si estás empezando, yo practicaría con la cámara que ya tienes. También vale el móvil. Antes de comparar objetivos, busca una ventana con luz suave y pide a alguien que se siente cerca. Ya tienes un ejercicio para una tarde.
Cambia la posición, no todo a la vez
Haz una foto mirando hacia la ventana y otra con la persona girada de lado. Fíjate en los ojos, la mejilla y la sombra de la nariz. Si entra sol directo y resulta demasiado duro, prueba en otro momento o cerca de una cortina clara.
Mira también lo que hay detrás
Antes de disparar, recorre los bordes del encuadre. Una puerta abierta, una bolsa o una línea detrás de la cabeza pueden distraer. A veces basta con moverte medio paso; no todo se arregla después editando.
Aprende un ajuste cada vez
Si usas una cámara, empieza por entender qué hace la velocidad de obturación con el movimiento. Después puedes trabajar la apertura y el ISO. Cambiarlo todo de golpe hace difícil saber por qué una foto ha salido distinta.
Elige tres fotos y explica por qué
No guardes veinte versiones casi iguales como si todas fueran imprescindibles. Escoge tres y mira qué funciona: el gesto, la luz, el fondo. Luego repite el ejercicio intentando mejorar una sola cosa. Esa comparación enseña más que sumar disparos sin revisarlos.
No hay prisa por encontrar un estilo. Empieza por reconocer qué te gusta de una fotografía y por saber repetir una decisión. El equipo puede esperar.
